20 de junio de 2014

Mamá, sí, Mujer, también

Una de las cosas más increíbles del mundo es ser mamá.  ¡Adoro, amo, me gusta, me encanta ser mamá! Fue una elección personal dedicar el 100% de mi tiempo, al cuidado de mi pequeña Cata y de mi casa.  Y aunque hace unos años, cuando era toda una ejecutiva, jamás me hubiera visto en esta faceta, reconozco, que estar a cargo de mi familia es algo que disfruto y que hago con mucho gusto ya que gracias a esto, he tenido la bendición de estar en todo momento junto a mi hija.  No me he perdido ningún detalle importante durante su crecimiento y he estado a su lado en cada nueva aventura.

También, trato de dedicarle tiempo a mi esposo y a nuestra vida en pareja.  Así que cada vez que se puede salimos a comer a algún lugar rico, al cine, o simplemente a pasear y conversar.  Creo que es importante que mi Cata vea a sus papis contentos y compenetrados.


Sin embargo, hace unos meses me di cuenta que a raíz de mi nuevo rol de mamá y de ama de casa, olvidé casi por completo que también soy mujer y que también necesito tiempo para mí.  Tiempo para retomar mis pensamientos, mis prioridades, mis sueños.  Tiempo para calmar mi ser, mi espíritu, mi mente. Es que es tan fácil caer en la trampa de dedicarse a los demás, sin tomar en cuenta que también como madre, me debo dedicar un tiempo especial para mí, por más breve que sea.  Es que claro, también es fácil sentir culpa cuando lo haces, pero estoy en proceso de aprendizaje.
Por eso, ayer, me dediqué gran parte del día sólo a mí.  Dejé a la Cata en su guardería hasta las 6pm y me fui de shopping con mi hermana.  Aunque les parezca mentira, hace años que no me compraba ropa.  Por la tarde me fui a la peluquería a periquearme un poco.  Pensé en llevar mi agenda y mi laptop para avanzar con el trabajo, pero quise estar tranquila, relajada y disfrutar del engreimiento que me estaba dando, sin mayor distracción.  Y como le conté a la señorita que me estaba haciendo las manos, ¿saben desde cuándo no me hacía manicure? ¡Desde Diciembre del 2011! Y me acuerdo de esa fecha porque durante ese mes, me hice las fotos con panza. ¿Pueden creerlo?

Después de mi pequeño experimento de ayer, con seguridad les puedo decir que tener tiempo propio, aunque sean unos minutos al día, debería ser una prioridad, especialmente para quienes somos mamás.  Es que nadie, que no dedique todo su tiempo a la crianza, entenderá que en esta actividad invertimos no sólo toda nuestra energía y todas las horas del día, también entregamos todo lo que somos.  Es cierto, recibimos muchísimo más a cambio, pero esto nunca será suficiente si no nos devolvemos algo de lo que damos, a nosotras mismas.  Y ese algo es tiempo.  

Pero ojo, no me refiero a tiempo para terminar las tareas pendientes. No. Tiempo para ponernos en contacto con nosotras mismas.  Tiempo para escucharnos.  Para ir al gimnasio.  Para visitar a las amigas.  Para tomar una taza de café y saborearla.  Para leer.  Para escuchar música.  Para no hacer nada.


Y tú, ¿qué haces para dedicarte tiempo?



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