27 de junio de 2014

Me convertí en una mamá sin vergüenza

Desde que recuerdo, he sido siempre muy pudorosa.  
Al estar en colegio de mujeres, como que existe cierta confianza y muchas de mis compañeras se cambiaban delante de todas, pero sinceramente, hacer eso, me incomodaba y siempre me cubría discretamente.  No se trata de que no me guste mi cuerpo o que no me sienta a gusto y cómoda con lo que Dios me dio, es simplemente un tema de pudor.

Nunca me imaginé que me convertiría casi casi en una exhibicionista al tener a mi Cata.  Claro que como me conocía discreta, me compré esos lindos cobertores de lactancia para que nadie me viera las boobies mientras alimentaba a mi bebé.  Me encargué de que cuando le tuviera que dar de lactar a mi recién nacida hijita, no hubiera nadie en la habitación de la clínica, excepto mi esposo y mi mamá.  Igual fue cuando llegué a casa.  Si era hora de dar teta, me retiraba al cuarto de mi bebé y ahí le daba su lechita. 

¡No duré ni una semana haciendo esto!  
Al principio me costó un poco, pero finalmente me acostumbré y me convertí en una mamá sin vergüenza. 

Primero, como me estaba acostumbrando a dar de lactar, se me hicieron heridas, así que tuve que dejar mi pecho al aire por toda la casa, para que éstas pudieran sanar.

Segundo, a los bebés les da hambre en cualquier momento y en cualquier lugar, así que tenía que estar preparada para dar teta a demanda.  En esas circunstancias lo único que te importa es alimentar y calmar a tu hijo, no importa si estás en una cafetería, en el centro comercial o en un parque.

Ahora que mi Cata está un poco más grande, debo ir al baño prácticamente a escondidas porque es imposible ir sola.  Ella me sigue, quiere entrar, le da curiosidad, me mira y es tan linda que hasta me alcanza el papel higiénico.


Cuando a mi Cata le da sueño, se me trepa cual koala y por más que trato de tener cuidado con los escotes, siempre se engancha y muchas veces termino con el polo hasta la cintura enseñando todo.

La semana pasada en un lonche familiar, mi hijita se apareció en la mesa con un tampón en la mano preguntando “¿qué es esto?”.

A una amiga que le encanta ir con faldas, le pasó que sus pequeños se metieron debajo y para salir se la levantaron prácticamente hasta el cuello.

Así que ya saben, ahora voy al baño acompañada, medio Lima me vio las boobies y mis familiares saben la marca de los tampones que uso.


¿Y ustedes, también se han convertido en mamis sin vergüenza?
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4 comentarios:

  1. Pues si...fue sacarle la teti fuera 5 se me fue todo de un golpe. Pienso que fue por el momento tan intimo que se produce cuando amamantas a un bebe. Se crea un micro mundo donde solo importa la mama y bebe y las marida entre ellos. Todo lo demas no existe. Hay que nostalgia! Un saludo

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  2. Exactamente, al alimentar a tu bebé se crea una especie de burbuja en la que sólo existen tú y tu bebé. ¡También me dió nostalgia!

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  3. jajajajaaja! si pues, tengo que reconocer que eso de andar con las tetas al aire por la casa si me daba verguenza al principio! pero me volví una madre sin-vergüenza en cosa de nadita jajajajaja! me has hecho reir :)

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    1. Es inevitable dejar la vergüenza de lado, Pao, todo lo hacemos pensando en nuestros bebés, así que aunque suene raro, vale la pena ser unas sin vergüenzas.

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