1 de agosto de 2014

La lactancia, la Cata y yo

Si hay algo que me marcó, pero de manera negativa, desde que me convertí en mamá, es el que no haya tenido una lactancia exitosa.  

Sufrí horrores desde el primer día para alimentar a mi Cata.  Obviamente, me preparé, leí, consulté, fui a charlas y conversatorios, pero nada de lo que pude hacer antes de, me resultó útil.

No pensé que iba a ser tan complicado, ni tan doloroso.  Y me refiero tanto a dolor físico, como a dolor emocional. 

Al nacer mi Cata y cuando me subieron a la habitación, luego de la recuperación de la cesárea, lo primero que hice fue ponerla en mi pecho.  Logré que abriera su boquita y que estuviera en buena posición, sin embargo no salía nada leche.
  
Exigí a los señores de la clínica que quería que mi hija tuviera lactancia materna exclusiva.  Para qué, me ayudaron bastante.  Al día siguiente fue una enfermera experta en este tema y me prestó un extractor eléctrico y me la pasé conectada horas.  Creo que no salió ni una sola gota de leche. 


Por la noche, mi hija lloraba totalmente desesperada de hambre y por más que la acerqué a mi pecho infinidad de veces, no conseguía que saliera ni siquiera el famoso calostro.  Entre lágrimas, muy contrariada y con una terrible impotencia, tuve que dar la autorización por escrito para que pudieran alimentarla con fórmula.  

Fue horrible, me sentí la peor madre del mundo.  Sentí que había cargado estos dos pechos, toda mi vida, por las puras.  Sentí que le estaba fallando a mi hija en el más primitivo acto, que es el de alimentarla.  Me sentí muy desilusionada de mí misma.

¿Qué podía hacer? ¡Seguir insistiendo!  Al salir de la clínica parecía que ya me estaba saliendo un poquito de leche, así que ya en casa, siempre le ofrecía mi pecho antes del biberón con fórmula. La dejaba ahí todo el rato que ella quisiese, pero lamentablemente, mi Cata siempre terminaba llorando a mares porque lo que salía no era suficiente.  Así me la pasé todo el primer mes, prácticamente enchufada a mi hijita, esperando que la cantidad aumentara, pero esto no ocurría.

¿Qué más podía hacer? ¡Investigar, consultar, probar! Vino una enfermera a mi casa para ayudarme con la lactancia, me dio varios tips para aumentar la producción, incluso me enseñó varias posiciones para darle de comer a mi hijita, pero no pasaba nada.  Mi Cata seguía llorando de hambre.  Comencé a leer, a investigar a conversar con amigas.  Una de ellas me prestó su extractor eléctrico y si no estaba con mi hijita al pecho, estaba con el aparato y así me la pasé otro mes más. 

Probé de todo: relajarme, recostarme un ratito antes de darle de comer a mi bebé, ponerme compresas calientes y ¡nada!

Tomé de todo: quacker, quínua, leche de soya, cacao, hinojo, agua en cantidades industriales y ¡nada!

Era realmente increíble que después de estar más de 20 minutos en el extractor, lograra sacar únicamente dos onzas de leche, al segundo mes de mi Linda. 

Hasta que de pronto, simplemente la poca leche que tenía se me fue.  Tranquilamente y sin causar ningún malestar o dolor en mí.

Le pude dar de lactar a mi hijita sólo hasta su segundo mes de vida.  A pesar del esfuerzo y de todas las ganas que le puse.  Y eso que durante todo ese tiempo, no fue lactancia exclusiva, ya que también tuve que darle fórmula. 

Sé que hice todo lo que está a mi alcance, pero es inevitable sentirme poco mamá por no haber podido alimentar a mi Cata.  Y esta sensación la llevo a cuestas, a pesar de haber pasado algo de tiempo.  Veo con envidia, pero de la buena, a las mamis que con alegría y con toda la naturalidad del mundo le dan de comer a sus bebés, de tenerlos muy cerquita, acunaditos, al costado de su corazón.  Me parece tan tierno.

Hace poco tiempo hablé de esto con una amiga que es doula y me dijo que pudo haber sido un factor físico lo que me sucedió, aunque es poco probable, pero que también se pudo tratar de un bloqueo mental mío.
Sea como fuera, así fue como ocurrieron las cosas.  Sólo le pido a Dios que si me da la bendición de ser mamá por segunda vez, me permita vivir la lactancia como una experiencia buena y positiva.

¿Alguna de ustedes pasó por algo similar? ¿Cómo reaccionaron?


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2 comentarios:

  1. Hola !!!
    Yo al principio como tu, despues de mi cesarea tuve poca leche .. asi que tambien le di formula ... pero siempre la ponia a mi pecho ... asi saliera una gota ... y aunque me dolio que alguna vez me dijeran "tu leche no sirve" .. siempre tuve muy presente lo que me dijo el pediatra de mi bb : "una gota de tu leche vale mas que mil Enfagrows "
    Asi que yo terca ahi .. hasta que me salio la leche !.. como esta con descanso post-natal .. de su segundo mes al cuarto mes le di a demanda ... y cuando volvi al trabajo me sacaba la leche y lo refrigeraba ... hasta que ya no salia nada con el extractor .. pero mi princesa siempre queria su tetita, yo pensaba que ya no salia leche, pero ella me decia que si .. y en mas de una ocasión le vi gotitas de leche en las comisuras de sus labios jajaa ..
    Hace poco, ahora a sus 6 años .. recién me dice "mamita ya no sale leche .. pero quiero mucho a mi tetita ... " jajaja .....
    Tengo una amiga, nutricionista ella, que tambien se sintio muy frustada pues ella queria lactancia exclusiva... y no pudo ser ..... creo que se punso muy tenta o que se yo ... pero eso no quita que uno sea buena o mala madre .... son solo cosas que pasan .... el amor y los cuidados es lo que hace ser una buena madre .. y yo creo que eres una excelente mama :)

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    1. Hola Jez, qué lindo leer tu experiencia y qué genial saber que le diste tu leche a tu nena inclusive estando tú de vuelta en el trabajo. ¡Te felicito! Gracias por comentar :)

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