25 de agosto de 2014

¿Para cuándo el hermanito?

Desde la panza, mi Cata nunca fue una bebé fácil de llevar.  No me dejaba dormir de tanto moverse.  Y desde que nació, hasta el día de hoy, es extremadamente demandante.  

Los primeros meses de vida de mi nena fueron realmente intensos para Rolando, mi esposo y para mí, no sólo por todo lo nuevo que estábamos experimentando, sino también por el nuevo ritmo de nuestras vidas.  Estábamos muertos de cansancio.  La paternidad nos abrumó y nos sobrepasó.  

Por ese motivo, cada vez que en broma nos preguntaban para cuándo el segundo hijo, los dos coincidíamos en dar por respuesta: “No, nos quedamos sólo con ella”.

Hasta hace exactamente un año.

Parece que mi reloj biológico hizo ¡caput! y una fuerza muy básica, muy animal, muy instintiva hizo que deseara reproducirme.  ¡Quería un bebé!  Cuando veía un bebé por la tele o por la calle, me derretía.  Llegué a extrañar mi panza enorme, añoraba cargar a un chiquitín, moría por realizar mi sueño de tener una lactancia feliz y de apachurrar cuanto quisiera a una pequeña personita. 
Claro que cuando se lo comenté a Rolando, puso el grito en el cielo.  Obviamente no era el momento, nuestras vidas se pondrían de cabeza y miles de peros más fueron y vinieron durante algunas semanas.   Y cuando nos preguntaban para cuándo el segundo hijo, ya no coincidíamos.  Ahora decía: “Yo sí quiero, pero lo estoy convenciendo a él”.

Han pasado los meses y como que este tema ha quedado en la nebulosa, ente mi esposo y yo.  Incluso, ahora último yo misma me pongo a pensar y creo que lo mejor, lo más sensato es quedarnos sólo con Catalina y darle todo lo mejor a ella. 

Pero también hay días en los que me pongo a pensar y llego a la conclusión matemática que dice que uno, es ninguno.  Y luego me da pena ver a mi hijita siempre rodeada de adultos y no tener con quien jugar los fines de semana.  Y hay otros días en los que me pregunto, ¿realmente será doble chamba con dos? Tal vez la Cata como ya va a estar más grande, me podría ayudar.  ¿No será más fácil con el segundo? Total, ya tengo algo de experiencia con la Linda.  También hay momentos en los que me vuelvo devota: “Dios proveerá y nos ayudará”.  Y por último, me vuelvo Economista y pienso “donde comen tres, pueden comer cuatro”.  Pero nunca llego a nada y mi esposo está tan concentrado en este momento en su trabajo, que definitivamente no creo que sea un tema primordial en su agenda familiar.  Total, en este momento tranquilidad tenemos.


Sin embargo, les hago una confidencia y no sé si tendrá mucho que ver o no.  Desde hace algún tiempo sueño con una niña que no es mi Cata.  Soñé que mi hija va a llevar un nombre que empieza con la letra M y que ¡oh coincidencia! es igual al nombre de mi papapa y según mi ángel mi papapa quería que mi segundo hijo llevara su nombre.  Otra vez soñé que estaba caminando de la mano con mi Cata y corriendo por delante iba otra nena que era mi hija.  Y hace como un mes soñé que una nena me reclamaba todo el tiempo que me estaba tomando para hacerla venir al mundo, que ella hace rato debía estar aquí. 

Tal vez esto es algo que no debe pensarse, mucho menos planificarse, así que también lo puedo dejar en las manos del destino y ver qué sucede.  Ya tengo a mi Cata y soy muy feliz con mi familia de a tres.

¿Cuántas de ustedes están pensando en el hermanito? ¿Cuántas de ustedes ya están esperando a su segundo bebé? Y tú, ¿te animas por un segundo embarazo?

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