16 de septiembre de 2014

¿Cómo es vivir junto a una Mamá De Mente Verde?

Desde que tengo memoria, he tenido cierta conciencia ambiental y preocupación por lo que sucede en el mundo.  No sé si habrá sido el tipo de educación que recibí en casa.  Mi mamá me enseñó a valorar las pequeñas cosas que nos regala la naturaleza y la vida.  Con mi papapa aprendí de política y un poco de sociología.  Y de mi papá que es bombero, aprendí a ser empática con la gente y siempre a ayudar a los demás.  Tal vez también pudo ser el colegio y todos los proyectos que nos encargaban en pro del cuidado del planeta.  Y de hecho, sin querer, he estado rodeada de amigos que de alguna forma también tenían ese chip verde, que a muchos les falta.

Fue con todo ese background que Rolando, mi esposo, me conoció y aunque nunca coincidimos con el tema ambiental, nos enamoramos, vivimos juntos, nos casamos y tuvimos a nuestra linda Catalina. 
La convivencia de por sí en cualquier pareja no siempre es fácil, pero en mi caso ha sido un poco más compleja y con el paso de los años el tema se va complicando un poquito ya que cada vez aprendo más y quiero experimentar con mi familia para así generar hábitos sustentables y saludables.

Por ejemplo, desde lo simple.  Creo que desde el día uno, hasta ayer por la noche, me he peleado con Rolando para que apague las luces que no está usando.  A veces es bien chistoso porque conforme él va avanzando, va prendiendo la luz del comedor, del pasadizo, del escritorio, del dormitorio, del baño. Y yo voy detrás de él apagando cada una de las luces que prendió.  Es que no entiendo ¿para qué tener tanta luz prendida? 

Otro tema es el agua.  Cuando se le da por lavar los platos, es de las personas que deja el caño abierto todo el rato, en lugar de cerrarlo mientras enjabona los utensilios y la vajilla.  Algo dentro de mi grita y por supuesto sufre al ver el agua correr y correr.  En más de una oportunidad le he sugerido en buena onda cómo ahorrar agua, pero no siempre me hace caso y tampoco quiero seguir fastidiándolo con este tema ya que podría tomarlo a mal y  le corto la voluntad de querer hacer algo por la casa.

Con los alimentos también es un lío.  Rolando ama las gaseosas. No voy a decir que no me gustan, pero sé perfectamente que no son saludables, por lo tanto en mi casa no las compramos.  Lo mismo sucede con los helados, las galletitas de chocolate y demás comida chatarra y engordante que estoy evitando comprar.  En su lugar, traigo a casa galletas de avena libres de gluten, leche, mantequilla y yogurt de Las Vacas y poco a poco quiero ir comprando cada vez más verdura orgánica, panela, aceite de coco para las frituras y otros productos naturales para así alimentarnos mejor.  Para algunas cosas él me dice que normal, que las probemos, pero para otras me mira con cara de terror, como cuando le dije que haría un detergente casero para lavar nuestra ropa.

El cocinar también es un chambón en esta casa ya que debo preparar un menú para Rolando y Catalina y otro para mí, ya que soy vegetariana.  Pero digamos que en eso ya tengo muchos años de experiencia.

Pero aunque Rolando no comparta conmigo muchas ideas “Green”, me escucha cuando hablo sobre el tema y como les acabo de contar, por lo menos intenta probarlas.  Es que realmente me tiene bastante paciencia ya que yo: reciclo los papeles que ya no usa, apago y desenchufo todos los aparatos electrónicos que no está utilizando, lleno toda la lavadora con ropa sucia (cómo detesta esto) y así un montón de cosas más por las que me vuelvo una completa DeMente.

Respecto a la crianza de la Cata, ahí sí coincidimos en la mayoría de cosas.  Desde antes que naciera la Cata, traté de meterlo en todo este mundo de Crianza Natural y estuvimos juntos en todo este proceso.  Me acompañó a comprar mi fular, a las clases de porteo, hicimos juntos nuestro Plan de Parto, siempre estuvo involucrado con nuestra pequeña y fue un gran apoyo durante mi lucha con la lactancia.  Desde hace unos meses, estamos enseñando a nuestra hija a que cuide a sus perritos, que disfrute de la naturaleza, que coma lo más sano y natural posible, le enseñamos también a que apague las luces cuando no las necesita y que con el agua no se juega.

A veces siento que él piensa que está con una loca pro naturaleza y animales y que a la larga mi lucha no tendrá ningún tipo de sentido, pero no me lo dice, lo respeta, me apoya y es más, hasta me da ideas.  Es por esto y a pesar de las diferencias que podamos tener, que nos respetamos, nos queremos tanto y la convivencia es también muy divertida.

¿Tú tienes alguna manía en casa? ¿Compartes los mismos intereses que tu esposo? ¿También eres una Mamá De Mente Verde en casa?

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