9 de septiembre de 2014

¿Competencia entre mujeres?


Hace muchos años leí que las mujeres somos las peores enemigas de las mujeres.  He visto durante mi vida cómo una amiga le quitaba el novio a su amiga de años.  También he sido testigo de cómo una chica se aprovechaba de su amiga en el trabajo e incluso le hacía mala fama para perjudicarla.  Uno siempre escucha o se entera de este tipo de historias y no se asombra demasiado ya que podrían formar parte de situaciones de mujeres inmaduras y muy desleales. 

Sin embargo, pensé que todo este tipo de confrontaciones estaba superado desde el momento en que nos convertimos en madres y que desde ese preciso instante se creaba una red de solidaridad que hacía que nos apoyáramos las unas a las otras.  Con pena, me he dado cuenta que esto muchas veces, no es cierto.

Desde que soy mamá y más ahora que ando de Bloguera, he aprendido que para el mundo y las demás mujeres o eres buena madre o mala madre.  Así de claro.  Y nada más al entrar a cualquier Blog o Post, podrás leer barbaridad y media, muchas críticas, pero ni un solo comentario constructivo.  En todo este mundo de las mamás y los hijos hay varios temas espinosos: el colecho, la lactancia materna, el ser ama de casa y madre, el ser profesional y madre y los diferentes tipos de crianza que se pueden adoptar.  Y la verdad es que no entiendo la razón de tanto rollo.
En esto de la crianza, la intolerancia y la competencia está a la orden del día.  Nuestra forma de criar siempre es la mejor ¡PUNTO! Y eso no te hace ni mala, ni buena, ni mejor, ni peor madre que nadie.  Lo triste de todo esto es que somos las propias mujeres las que criticamos a otras mujeres debilitando así la fuerza que pudiéramos tener si todas fuéramos una. 

Porque claro, también están los desafortunados comentarios que le puede hacer una madre a otra:
“Mejor no te felicito por estar embarazada, porque cualquier cosa puede pasar hasta el 9no mes”
“¡Qué tal panza! ¡Estás inmensa!”
“Espérate a que nazca, no vas a poder ni dormir”

Debemos aprender a compartir y respetar nuestras experiencias individuales y defender, por encima de todo, nuestro derecho a una maternidad plena y feliz.  Seamos empáticas, compasivas, solidarias y amorosas entre todas.

Felizmente, tengo la dicha de estar rodeada de mujeres que aman y apoyan, mujeres que me han ayudado de muchas maneras y en muchas circunstancias y con quienes me siento feliz de compartir mi maternidad.

Madres del mundo, estamos en el mismo equipo, todas jugamos el mismo juego y estamos en la misma liga.  Espero que algún día sepamos vivir en paz y aprender a respetarnos unas a otras.  Dicen que nuestros hijos aprenden del ejemplo, así que vayan dándose cuenta del mal ejemplo que ya les estamos dando.

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2 comentarios:

  1. La más pura verdad lo que dices.
    Me pasa que siento que si no vivo, pienso y corro como toda la sociedad que me rodea aquí y ahora, donde vivo, soy una anormal.
    Y bueno, ¡bienvenida anormalidad!

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    1. Te entiendo, Magui, pero no creo que se trate de eso. Deberíamos ser las mujeres el apoyo de otras mujeres, pero como bien dices, muchas veces eso no ocurre y nos convertimos en anormales. Sin embargo, podemos ser el cambio que en estos momentos se necesita.

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