29 de septiembre de 2014

¿Sabías que cuidas el medio ambiente dando de lactar a tu bebé?

La semana pasada que estuve en el supermercado haciendo algunas compras me detuve un instante en la góndola de las leches para bebés y niños y me quedé pensando un buen rato.  
Primero me asusté de lo caras que son y comencé a recordar mis problemas con la lactancia y lo duro que fue tener que recurrir a la famosa fórmula.  Mi Cata siempre fue bien tragonsita y tranquilamente se podía tomar toda una lata grande de leche en menos de una semana, así que ya te imaginarás todo lo que gastamos durante su primer año de vida.  
Después me puse a pensar ¿de qué estarán hechas estas latas? ¿te imaginas cuántas latas habré tirado en un año? ¿en qué parte del planeta estarán?

Y me acordé de un artículo que leí hace unos meses en el Blog de Maternidad Continuum, que decía que lo más Green que puede ser una madre, es dar lactancia exclusiva a su bebé.  Y es así que llegué a la conclusión de que la lactancia materna es la forma de alimentación infantil más respetuosa con el medio ambiente, por las siguientes razones:
La leche materna se produce dentro del pecho de la mamá y no necesita ningún proceso industrial para ello. La madre necesita consumir un determinado número de calorías adicional, para producir la leche necesaria para su bebé, o sea prácticamente nada (y además te ayuda a bajar un poquito de peso).  Es en definitiva, el proceso de producción más optimizado de la historia.

Sin embargo, la leche de fórmula necesita grandes fábricas industriales, por lo tanto se genera un gasto de energía, residuos sólidos, aguas residuales, etc.

No necesita energía para su preparación, no necesita ser calentada, ni preparada de ninguna forma porque sale de su envase original en perfectas condiciones para el bebé. Tampoco necesitas esterilizar nada cuando das el pecho, ni gastar recursos para su preparación.

Con la leche de fórmula tienes que usar agua y energía para calentarla, detergente para lavar los biberones, etc.

Es un recurso natural y renovable, cuanto más demanda el bebé, más leche produce la madre.

No produce residuos ya que la leche materna que sobra, se queda en el pecho.

La leche artificial que sobra debe desecharse y además con el tiempo se generan residuos de biberones, tetinas, las latas de la leche, etc.

Ayuda a mejorar la economía familiar ya que la leche es totalmente gratuita y tampoco necesitas comprar biberones, tetinas, esterilizadores y demás aparatos que también necesitan ser fabricados y pueden ser contaminantes para el planeta.

Menor uso de medicamentos ya que los bebés y niños pequeños amamantados se enferman menos y cuando lo hacen se recuperan antes, por lo que no necesitas tantos medicamentos (que a su vez también han sufrido procesos de fabricación y producen residuos).

Menor uso de toallas higiénicas, porque la lactancia materna produce amenorrea. Aunque hay casos en los que el periodo vuelve en seguida, lo normal es que no vuelva hasta varios meses o incluso años después. De esta manera, también evitas la producción de residuos.

¿Y tú qué piensas? ¿La lactancia materna puede ayudar al medio ambiente y a la conservación del planeta?

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