10 de octubre de 2014

Rol de los padres en la crianza de los hijos

La vida de nuestros hijos está marcada por una serie de experiencias y vínculos con las personas que lo rodean – desde que nace hasta el día de hoy – que son los que contribuyen a formarlo como persona.

El niño desde su concepción está recibiendo información para desarrollarse;  en el vientre, la genética se encarga de darle la información necesaria para recibir de sus padres sus características (color de piel, ojos, cabello, etc.).  

Y para lograr la conformación de su cuerpo (se forman sus órganos, las partes externas del cuerpo: piernas, brazos, etc.).   Pero se ha comprobado que también es capaz de recibir en los últimos meses de gestación, información desde el exterior, como sonidos y poder aprender a reconocer la voz de sus padres, lo que al nacer le dará mayor seguridad ante este mundo desconocido, lleno de miles de estímulos,  por lo que desde el embarazo, la necesidad de ambos padres es importantísima.
Al nacer, el niño necesita aún más el apoyo de ambos padres, pues se encuentra indefenso ante un mundo desconocido.  Si bien, la madre le provee de la alimentación, el bebé necesita afianzar su seguridad y generar vínculos con personas que proporcionen seguridad y amor;  por lo que. No hay nadie más indicado para hacerlo que el padre, quien le dio la vida y lo ama por sobre todas las cosas, avocando sus esfuerzos junto a la madre, a la protección del bebé y a brindarle las necesidades básica de alimentación, aseo, sueño y amor.

Con el transcurrir del tiempo, el niño va desarrollándose, crece en talla, peso y habilidades, pero también aumentan sus necesidades afectivas.  Desarrolla emociones como la pena, alegría, cólera;  por lo que también, necesita sentir esas emociones, ver cómo sus modelos principales (padres y adultos con quien vive el bebé) los manejan y saber que pase lo que pase, sus padres estarán cerca para enseñarle y protegerlo.

La madre suele estar presente y muy cercana, por lo que el niño cubre el 50% de sus necesidades afectivas;  pero necesita al padre para cubrir el otro 50%;  y es que la madre aporta grandes cantidades de ternura, la alimentación y la protección, creando un vínculo de cercanía fuerte;  sin embargo, se necesita al padre para brindar el amor restante, la sensación de seguridad y el modelo del otro género, que le enseñe al niño que hay varias formas de amar y de comportarse como niño y niña.

Cabe resaltar que el niño no necesita sólo que los padres estén cerca;  lo que necesita es que los padres establezcan con él un vínculo fuerte, que se logra por medio de compartir tiempos y actividades como juegos, salidas al parque, conversaciones;  el niño necesita que los padres le demuestren el amor que le tienen, el interés en su vida, sus juegos y sus deseos;  no necesitan un proveedor de dinero, sino padres que eduquen, amen y compartan con él;  además de cubrir sus necesidades básicas.

Por lo tanto, ambos padres son igual de importantes y necesarios en la vida del niño, y necesita a ambos para crecer, jugar y aprender, si queremos que sea un niño feliz y con vida plena.


Centro CRESER
Carlos Chinen T.
Fan Page: Centro Creser

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