18 de diciembre de 2014

¿Cómo celebrar estas fiestas si estoy divorciad@?

Mis padres están divorciados desde que yo tenía trece años.  Soy la mayor de tres hermanos y debo confesar que mi disgusto por estas fechas, principalmente Navidad, viene desde esa época en la que mi mamá, supongo pensando en nuestra estabilidad emocional, obligaba a mi papá, quien ya tenía una relación con otra señora, a pasar las 12 con nosotros.  Era todo un estrés ver que el reloj corría y eran las 10 pm, del 24 de Diciembre y mi papá no llegaba, creo que ninguno de los tres lo extrañaba tanto y si así era, ese sentimiento se veía opacado por la bronca que le armaría mi mamá a mi papá si este no aparecía al llegar las 11 pm.  

Comprenderán que eso de la unión familiar y el concepto de Navidad feliz, es algo que si se quiere recién me he auto-impuesto cuando me casé ya que incluso hasta ahora en la casa de mi mamá nadie arma el árbol, sólo arman (con demasiada flojera) un nacimiento chiquito y minimalista y ponen una corona o luces en la ventana que da a la calle para hacer la finta de que en esa casa hay espíritu navideño.

Creo que cuando uno ya está grande mira atrás y ve las experiencias desagradables por las que pasó, se hace el firme propósito de hacer las cosas mejor por y para sus hijos, debido a esto, aquí me permito brindarte muy humildemente y desde mi perspectiva de hija y adulta, algunos consejos para que puedas  celebrar de manera idónea estas fiestas tan familiares:

Primero que nada, se debe tomar conciencia de las razones que nos llevaron a tomar la decisión de separarnos como pareja y al mismo tiempo tener siempre presente que existe un vínculo en común que son los hijos.

Segundo, evitar dañar emocionalmente a los niños, obligándolos a rechazar al otro progenitor.  Tras la separación, el padre o la madre herida (y muchas veces sus familiares) se dedican a esto con más o menos consciencia, por medio del lenguaje verbal o no verbal, generando culpa y conflicto de lealtad en los pequeños.  Por ese motivo, debemos aprender a comunicarnos y a amarnos como pareja de padres: “Aunque ya no estemos juntos, amo a tu padre, o a tu madre en ti”.

Tal vez la mejor solución podría ser que los chicos pasen Navidad con la mamá y Año Nuevo con el papá, o viceversa.  Obviamente los niños no van a querer turnarse ya que desean recibir amor siempre de papá y mamá a la vez y no separados, pero tal vez ésta es una alternativa saludable que evitará conflictos entre los progenitores.

Otra idea es celebrar la No Navidad, el 24 con uno y el 26 con el otro, llevando a cabo en ambas fechas, las mismas tradiciones a las que los niños estaban acostumbrados: la cena, la entrega de los regalos, etc.

Esta es una época en la que los niños desean mucho más allá que en cualquier época del año.  Incluso pueden desear más que nunca que sus padres estén juntos y pueden hacer preguntas incómodas debido a esos anhelos que se comprenden con la edad, pero que muchas veces no desaparecen.  Por ejemplo, tal vez los niños pregunten cómo hará Papá Noel para repartir sus regalos en dos casas diferentes y en dos fechas distintas.  Lo que se les podría contestar es que el gran Papá Noel sabe de la situación y que al querer complacerlo, lleva dos veces los regalos a los sitios donde festejen la Navidad.

La celebración, la ilusión debe continuar, a pesar de que el esquema familiar haya cambiado.  A pesar de lo difícil de esta nueva etapa, debemos hacer un gran esfuerzo por ver las cosas con la debida madurez y llenar de energía bonita nuestro corazón, por nosotros y por nuestros hijos.  Todo depende de la actitud con que se tome la separación y estas fechas.
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