2 de diciembre de 2014

Madre novata vs madre experta

Tan pronto te enteras que vas a tener un bebé empieza tu formación como madre y como buena y aplicada “Novata”, empiezas a informarte, lees libros, blogs, revistas, buscas a tus amigas mamás y pones especial atención y refuerzas el vínculo que tienes con tu propia madre. 

Conforme van pasando los meses de gestación, vas tomando clases teóricas, siempre amenizadas con consejos de gente variada, que opina y que tiene experiencia en todo el asunto maternal.  Vas comprando cosas, ropa, juguetes y aparatos que probablemente nunca usarás, pero como te los recomendaron, es mejor tenerlos.  

Empiezas a ir a tus clases de psicoprofilaxis donde ya aprendiste a bañar y a cambiar a tu bebé.  Y creas o no, durante esas sesiones teóricas de educación infantil, se van decidiendo muchas cosas como por ejemplo el lugar donde dormirá el bebé, si colecharás con él o si dormirá en una cuna, dónde lo vas a bañar, dónde le vas a dar de lactar y hasta si vas a tener una nana o alguien que te apoye en casa. 

Pero claro, toda esta información que has recolectado a lo largo de los nueve meses de embarazo, es pura teoría.  En este punto, al menos yo, me sentía recontra preparada para recibir a mi bebé…no sabía que en el día a día no iba poder aplicar lo que había aprendido, ya que las situaciones son muy variables.

Todo cambia en el gran momento en el que por fin tienes a tu bebé en brazos y así de un minuto a otro pasas a ser “Madre Nivel Practicante”.  Y es que “a la mala” y como en mi caso, con muchas lágrimas y temores, tienes que velar por esa criaturita que depende 100% de ti.  

Felizmente la conexión que existe entre una mamá y su pequeño es increíble y poco a poco vas conociendo a tu bebé, creas rutinas, sales a pasear con él, lo bañas y llegas a tener horarios establecidos.  Como todo “Practicante”, hacemos las cosas con temor, con algunas inseguridades, probamos a ver qué nos funciona, lo que podemos hacer en quince minutos lo hacemos en una hora, siempre con mucho cuidado, no dormimos y nos preocupamos por todo, por cada ruidito, por cada derrame, por cada gesto raro. 

Obtuve mi Certificado de “Madre Nivel Experto” casi al año y medio de mi Cata.  Tal vez parezca mucho tiempo, pero debo admitir con toda la sinceridad del mundo que hubieron muchas cosas que me costaron hacer o dominar.  Nunca me he sentido tan inútil en mi vida y sin embargo tan reconfortada al ver a mi hijita limpiecita después de haberla bañado, durmiendo tranquila y contenta gracias a mis cuidados. 

Aún hay cosas que me asustan y que no sé manejar, es que con los hijos nunca se termina de aprender y tampoco hay una regla que se cumpla a rajatabla, las circunstancias y las etapas son diversas y cambian día a día de acuerdo a sus necesidades y nosotras debemos estar siempre ahí para que crezcan sanos, buenos y felices.

Aquí les dejo algunas situaciones y la reacción de una Mamá Novata vs una Mamá Experta, así que a reír:

El bebé acaba de estornudar...
  • Mamá Novata: Ya le ha tomado la temperatura usando tres métodos diferentes, hizo una llamada a la pediatra, y está considerando un viaje a la sala de emergencias.
  • Mamá Experta: Le tocó la frente, considera que no tiene fiebre y usa la manga para limpiarle la nariz.

Al bebé se le cae el chupón…
  • Mamá Novata: Lo recoge, lo esteriliza en la cocina, lo deja secar al aire, y se lo vuelve a dar.
  • Mamá Experta: Luego de que el perro lo lame, se lo vuelve a poner en la boca.

El bebé tiene el polito sucio…
  • Mamá Novata: Cambio inmediato de vestuario completo.
  • Mamá Experta: Nada “¿para qué lo voy a cambiar si se va a derramar algo más encima en dos minutos?”


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