22 de enero de 2015

¡Soy adicta a ti!

Hace poco leí que las madres tenemos grandes adicciones que están relacionadas con nuestros hijos.  Este hecho, que está científicamente probado, reveló que el olor de un bebé recién nacido es tan adictivo como la droga o el tabaco.

No sé si fue instintivo, pero una fuerza casi animal hizo que una de las primeras cosas que hiciera al tener a mi Cata recién nacida, cerca de mí, fue olerla.  Es más, estando embarazada, alucinaba con el olor de mi futura bebita.

Otra cosa que hice durante sus primeras horas de vida fue sacarle la pequeña mediecita que cubría su pie y comencé a tocar uno a uno sus deditos.  La vi perfecta, la hice perfecta, cinco hermosos deditos en su pie hermosamente gordito.  Y me quedé pegada olfateándolos cual sabueso.  Es que hasta ahora me quedo embobada tocando cada uno de sus deditos del pie o con sus manitas, que cada vez son más grandes.  Cuando estaba embarazada, escuchaba a cada rato la canción de The Beatles “I want to hold your hand” y me imaginaba sosteniendo la pequeña manito de mi bebita.  Una mamá imagina muchísimas cosas estando embarazada, ¿no?  Pero al final nada se compara con la realidad.

En fin, en el estudio del que les comentaba al principio, señalan que estas son las adicciones que tienen las madres con sus bebés:
  • Olerlos: Adoro su “olor pufiento”, como le digo.  Amo el olor de su cuello, de su pancita.  Cuando doblo su pijama, me quedo un rato oliendo su ropa, sus colchitas.  ¡Necesito rehabilitación!
  • Besarlos: Es inevitable, en cualquier momento y bajo cualquier circunstancia tengo que llenar a mi Cata de besos.
  • Verlos Dormir: Personalmente me da una sensación grande de bienestar.  O será que una se queda sorprendida al ver a su pequeño terremoto tan en calma (!)
  • Tenerlos cerca: Una como mamá, necesita tener a sus cachorros cerca, no para controlar sus movimientos, sino que el estar cerca a ellos simplemente te llena de felicidad y te quedas pasmada con cada movimiento y/o ocurrencia que puedan tener.
  • Hacerlos reír: Pero que alguien me diga que no se le llena el corazón al escuchar esas risitas que luego se convierten en carcajadas.  Ver a mi Cata reír es como el clímax para mí.
  • Acariciarlos: ¿Quién se resiste a esa piel extra suave y olorosita?  A mí me fascina acariciar su pancita y su espalda.
  • Jugar con ellos: Convertirme en su amiga y cómplice es lo máximo y aunque generalmente es bastante cansado, por alguna razón siempre quiero jugar más.
  • Abrazarlos: Es cuando el instinto de protección de toda madre se despierta.  No sólo amas, también cuidas a quien más quieres.  En un abrazo, ambas partes dan todo.
  • Dormir con ellos: Creo que esto da bastante tranquilidad, el no desprenderte de tus hijos ni para dormir, ayuda a que tanto ellos como tú descansen mejor y les das seguridad.  Y definitivamente, el despertar va a ser maravilloso, al ver sus caritas felices diciéndote MAMÁ.
  • Hacerlos felices: Esto es algo que las madres siempre tendremos como meta en la vida ya que al saberlos felices, una de inmediato se da cuenta que está desempeñando muy bien su rol.


¿Cuál es tu adicción secreta con tu bebé? 
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