19 de marzo de 2015

Los medios y nuestros hijos

Aclaro que con este post no me la quiero dar de recontra moralista, ni nada por el estilo.  Sólo quiero exponer un poco lo que pienso y las interrogantes que me hago respecto a la influencia de los medios de comunicación en nuestros niños.

En mi época recuerdo que en la tele podía ver al Tío Jhonny y a Yola.  Con el primero tomaba leche y con la segunda bailaba, cantaba y soñaba con algún día ser muñeca.  También por esa época se puso muy de moda Menudo, Enrique y Ana y Parchís.  A mí me encantaba cantar y bailar con los cassettes a todo volumen en el tremendo equipo de mi mamá o en el carro de mi papapa.  Y, ¿puedes creer que a pesar de ser estos artistas recontra zanahorias recuerdo haber escuchado por ahí que las letras eran demasiadas subidas de tono?  Que cómo era posible que unos niños cantaran ese tipo de canciones, especialmente al referirse al cover que hacía Parchís, con mi amor platónico Tino a la cabeza, de la conocida canción Don Diablo de Miguel Bosé.

Pasaron los años y recuerdo haber visto El Club de Ricky Tosso o algo así, El Show de July, Nubeluz, todos estos siempre  a la sombra de inmortal Yola.  Recuerdo que el canal 7, a pesar de ser del estado, era divertido.  Me encantaba el Cajón de Juguetes, algo parecido a Peter y el Cajón de Juguetes y el inolvidable ¿Puedo hacerlo Yo? Con el muñeco Gonta, que nunca supe que bicho era, pero igual encantaba.  Y creo que la edad de la inocencia terminó cuando daban Karina y Timoteo y luego con María Pía y el mismo dragón.

Ahora te pregunto: ¿Te has dado cuenta que hace años no hay un programa infantil en la televisión peruana? Y no me refiero a espacios en los que den el Chavo o los Looney Tones, repetidos infinidad de veces.  No existe una dalina, una princesa de otro mundo, o un muñeco gigante que haga de mascota, con los cuales nuestros hijos se puedan mantener entretenidos o con los que puedan aprender.
 
Pero lo que sí abunda es Esto es Guerra y demás programetes que sinceramente no aportan nada, a nadie.  Sin embargo quienes están expuestos a ver todo el show que se arma alrededor de estos espacios, son precisamente nuestros hijos.  

Las niñas de ahora ya no tienen como referente una muñeca de Yola, ahora el disque modelo a seguir vendría a ser…¿¿Tilsa Lozano?? Las niñas ya no quieren cantar “La Gallina Turuleca”, ahora las niñas bailan y cantan “Soy Soltera y hago lo que quiero”, ante el letargo de quienes los cuidan y los ven crecer.  No creo ser exagerada al preguntarme ¿qué les estamos enseñando a nuestros hijos?  Muchas veces es más fácil prender el televisor y dejarlos frente a la caja boba, mientras los responsables de la educación de ellos avanzamos con cosas más importantes que tenemos pendientes, pero realmente ¿somos conscientes de lo que estamos haciendo y a lo que los estamos exponiendo?


Ante la escasa oferta de programas de calidad, trato de tener a mi hija en una burbuja creada por nosotros.  Ella escucha a Yola y ve a la Peppa Pig.  A lo mucho ve a la Barbie que tiene su lado bonito, a pesar de ser media calabazona, pero ahí no más vamos.  Si se le prende la tele es para ver los videos en dvd de la granja o de canciones infantiles que le hemos comprado durante todo este tiempo.  De Discovery Kids, Disney Junior y Cbeebies no pasa.  Sé que más delante de hecho ella se cruzará con esa cultura estrafalaria y de cero valores que abunda en el mundo real, pero estoy tratando de que la afronte con buenas bases, que se respete, que se quiera como niñita que es, sabiendo que vale mucho, haciendo siempre valer su forma de pensar y sus deseos.  Eso es lo que quiero para ella, si la tele no me lo puede dar, creo que depende de nosotros, sus padres y cuidadores, el poder brindarle entretenimiento sano, acorde a su edad y de paso ofrecerle algo que pueda aprender.  Y no es sólo la tele, en la radio abundan ritmos que no son propios para los más pequeños de la casa, con letras realmente denigrantes para la mujer.  Por ahí leí que el gusto también se educa y los padres tenemos mucha responsabilidad en ello, sin embargo muchos padres sólo atinan a reír cuando ven a sus niños de tres años moverse con ademanes vulgares. 

Y me vuelvo a hacer la misma pregunta ¿qué les estamos enseñando a nuestros hijos?

Hagamos un esfuerzo y pasemos tiempo de calidad junto a ellos.  Es importante estar atentos al hábito de ver la televisión y de la música que escuchan los niños, a fin de evitar que nuestros hijos adquieran conductas erróneas aprendidas por imitación.  Es importantísimo recordar que nuestros pequeños están iniciando su formación y que todo lo que vean, escuchen y vivan, influirá en su desarrollo.

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