23 de abril de 2015

¡Ay cómo duele verla crecer!

El fin de semana pasado le pregunté a mi mamá ¿en qué momento una como madre aprende a vivir sin tener a su bebé al lado? Quería saber cómo había hecho ella para acostumbrarse a estar sin nosotros, sus pequeños, día a día, a que pasen horas días sin saber en qué andan exactamente sus hijos quienes como es natural ya viven sus propias vidas. Porque mi Cata tiene tres y nunca hemos dormido ni una sola noche separadas, porque mi niña va creciendo y me angustia un poco saber que dentro de poco tendré que enfrentarme a sus ausencias porque es parte de su crecimiento y empezará el cole, luego las reuniones, las fiestitas, los paseos y demás compromisos. Debe ser un instinto muy primitivo de protección, como te conté en este Post, antes me daba algo de temor de que algo le pudiera suceder a mi Cata, pero ahora, es como que me falta algo, como si ella fuera una extensión de mi propio cuerpo y si no está a mi lado, me siento un poco ansiosa.

Mi mamá, con tres hijos a cuestas, me contestó muy tranquila y con ojos llenos de sabiduría: “Nunca se aprende eso, una madre siempre va a tener ese sentimiento y preocupación por sus hijos. No nos queda otra que vivir con eso y dejarlos libres”.

La que me espera, digo yo. No lo sé, tal vez soy una exagerada mamá gallina en extremo, pero dime si tú también sientes igual:

Cuando estaba embarazada, sentía que toda la responsabilidad de mi hija recaía exclusivamente en mí, pero al mismo tiempo había cierta tranquilidad porque estaba dentro de panza, yo la cuidaba y sabía que eso era más que suficiente para que ella estuviera bien.  Fue como si fuéramos una sola persona.

Al nacer mi hijita, el choque fue brutal y me sentí totalmente vulnerable, pero no tenía miedo de que me pasara algo a mí, la vulnerabilidad la sentía yo, pero el miedo era de que le pasara algo a mi nena. Al ver a mi Cata fuera de mi cuerpo, un ser “independiente” por decirlo de alguna manera, hizo que me invadiera un gran temor, fue como saber que me estaba enfrentando a una situación que no iba a estar bajo mi control. ¿Es el miedo a perderlos? ¿El miedo a lo desconocido? Es que claro, éramos dos seres y no uno, como había estado acostumbrada los últimos 9 meses.  

Ahora último he estado experimentando un dolor distinto, el dolor de saber que cada vez soy menos necesaria para ella.  Creo que la maternidad es una gran contradicción porque ver crecer a mi Cata me duele, me llena de orgullo, me da mucho miedo, me hace inmensamente feliz y me entristece. Y lo increíble de todo es que puedo sentir todo esto al mismo tiempo.

Tal vez lo que nos unió a un hijo durante la gestación, nunca se rompa, por más que la proximidad física no se dé a diario. Todos los momentos de nuestros niños son de invaluable importancia, por eso, es necesario verlos crecer, compartir con ellos momentos especiales y todo el tiempo que nos sea posible.
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1 comentario:

  1. Justo esta semana leí en un libro sobre crianza de los hijos "Guía y luego hazte a un lado", me cayó como un balde de agua fría!! Que difícil hacerse a un lado o saber cuándo es momento de dejarlos volar!!! Solo le pido a Dios que me de sabiduría para reconocer cuando tengo que hacerme a un lado!!!

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