28 de mayo de 2015

9 Consejos para sobrevivir a los berrinches


Mi Cata siempre ha sido muy intensa, en todo sentido. Si quiere algo, te hará saber que su necesidad (abrir el tarro de plastilina) es la más importante del universo.  Además es demandante, todo lo quiere de inmediato y nunca se detiene ni para hacer la siesta, así esté desmayándose de sueño.  Todas estas características hacen que de cuando en cuando me tenga que enfrentar a situaciones de mucho estrés, a pesar de que día a día me esfuerzo en desarrollar más y más paciencia.  Sin embargo, a pesar de mi buena voluntad, me desespero y llego al punto en el que estoy casi casi por perder los nervios. 

Sé que a ti también te ocurre, por eso es que comparto contigo algunos trucos que me ayudan en momentos de crisis:

BAJA LAS REVOLUCIONES
El ritmo de los adultos es completamente distinto al de los chicos. Al estar con ellos, así sea sólo un momento, lo primero que tienes que hacer es adecuarte a sus tiempos.  No es fácil, es un ejercicio diario en el cual le restas importancia a todo, incluyendo tus propias necesidades o urgencias. Debes hacerte de una gran dosis de paciencia. Muchos adultos queremos hacer las cosas con nuestros hijos rápido, a nuestro ritmo, apurándolos, pero debemos comprender que ellos están chicos y se demoran más en procesar todo lo que hacen.
EL TIEMPO ES DE ELLOS
Así le dediques diez minutos a tu hijo, en lo posible trata de que esos diez minutos sean exclusivamente de tu pequeño. Olvídate de la tele, del celular o de cualquier otra cosa. Ellos se dan cuenta de todo, incluso si de verdad estás prestándoles atención.  Muchas veces los problemas surgen cuando ellos sienten que no les haces caso.

DALE OTRA DIRECCIÓN
Tan pronto te percates de que va a empezar un berrinche trata de desviar su atención y su mirada se vuelquen en otra cosa, que no sea lo que él quiere o está pidiendo en ese momento. Puedes pedirle que juntos canten su canción favorita o contarle un cuento o un chiste.

RESPIRA
No, no estoy bromeando.  Cuando estés bajo mucho estrés intenta respirar “de verdad”. Coge todo el aire que puedas y nota cómo se hincha tu abdomen. Al hacerlo, haz como si estuvieras absorbiendo todo lo negativo que ocurre en ese instante a tu alrededor. Luego, despacio, saca el aire por la boca imaginando que sale de ti energía bonita, calma, luz y tranquilidad. Haz unas cuantas respiraciones así y verás que de todas maneras te sentirás un poco mejor.

CUENTA HASTA 10
Debes salir del estado mental en el que te encuentras. Concéntrate en contar del 1 al 10, muy despacio, siendo consciente de lo que estás haciendo, tratando de poner tu mente en un estado mental más tranquilo. Puedes poner en práctica la técnica de respiración que te acabo de enseñar líneas arriba.

TOMA DISTANCIA
Si estás a punto de estallar y no has logrado controlarte, lo mejor que puedes hacer es retirarte unos minutos de la habitación en la que te encuentras. Ve a otro ambiente por un momento y ahí intenta calmarte haciendo uso de los dos consejos anteriores.  Si te quedas con tu hijo estando tú nerviosa, ninguno de los dos logrará calmarse y podrías reaccionar de mala manera. Aléjate un momento hasta que estés más tranquila y sepas que puedes controlar la situación. Vuelve con tu pequeño, abrázalo y explícale con voz dulce porque te has separado de él.

PIENSA
Trata en lo posible de ver las cosas con la mayor claridad y objetividad posible. Tal vez lo que está pasando no es para alocarse. Piensa si lo que te está haciendo perder los nervios te parecerá importante dentro de una semana.

MIRA A TU HIJO
Cuando nos alteramos, perdemos objetividad y nosotras transformamos a nuestros hijos en pequeños ogros. En ese momento, tienes que mirar a tu pequeño. Mira su carita, sus manitos, mira su almita, todo lo que hace no lo hace a propósito, no hay maldad detrás de sus acciones, la mayoría de accidentes son casuales y sin mala intención.

PONTE A SU NIVEL
Acércate, abrázalo o levántalo, agáchate a su nivel y mirándolo a los ojos y otórgale una explicación de lo que está ocurriendo con un tono calmado pero firme.  No tengas miedo de darle razones a tus hijos, no importa que tengas 2 ó 5 años de edad, no subestimes su entendimiento. Verás cómo entre más explicaciones razonables des, más rápido dejarán de hacer berrinche por la misma situación.

Tu hijo es un niñito y no sabe controlar sus emociones, recién está aprendiendo a hacerlo.  De ti va a aprender todo lo bueno y lo malo. Todo es nuevo para él y es muy normal que un niño quiera experimentar, conocer, investigar y también querrá conocer sus límites. Todo esto lo pone nervioso y lo agobia. Tú eres el adulto y como tal debes saber guiarlo y acompañarlo.
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