19 de mayo de 2015

¡Más, siempre más!

Hoy no pretendo dar ánimos, ni dar consejos. Hoy mi día ha amanecido gris y siento la resaca de todo lo vivido ayer por la noche, en todo mi cuerpo. Lo puedes ver en mis ojos y si pudieras, también lo comprobarías al ver mi corazón.

No busco más consuelo, ni tampoco deseo ser juzgada. Hoy te abro mi corazón y confío en que sabrás simplemente leerme.

Al estar tomando sol y tomando un rico Banana Mama celebrando mi Luna de Miel en República Dominicana, jamás imaginé que llegaría a ser tan difícil. Sentada en el escritorio de mi oficina, llena de files, con miles de correos por atender y un montón de situaciones difíciles por resolver, jamás se me ocurrió que podría llegar a ser mucho más complicado. Yendo a trabajar un viernes a las 8:30am, de boleto, con alcohol en la sangre, y con un café en la mano, jamás imaginé que podría llegar a sentirme tan agotada.

Mi nombre es Virginia y la maternidad me sobrepasa cada cierto tiempo.  Sí, también soy humana, vulnerable y también me caigo.

No siento que con el paso de los días y conforme mi hija crece, las cosas mejoren o se vuelvan más fáciles, por decirlo de alguna manera. No me malinterpretes, no hay nada más que ame en el mundo que ser mamá, pero siento que cada etapa ha sido un reto que he debido enfrentar con todo el amor, dedicación y paciencia que tengo en mi ser. Una vez que logras doblegar dicho temor o circunstancia, surge de inmediato o en paralelo otro gran desafío y así se van pasando las semanas, los meses y esta lucha se convierte en una constante.

Veo a mi hija grandota, inteligente, sonriente y a pesar de que la veo bien, me pregunto si realmente estaré haciendo un buen trabajo, si yo como su mamá la estaré haciendo feliz, si le estaré dando las herramientas necesarias para que pueda enfrentar el mundo de la mejor manera.  Porque puedes haber tenido todo un día hermoso y sin ningún conflicto con tu hijo, pero siempre te perseguirá la pregunta: ¿podría haberlo hecho mejor?

Ayer terminé agotada físicamente, pero más que nada agotada mentalmente. Sentía que estaba en una montaña rusa de emociones y después de mucho tiempo me sentí vacía, como si mi paciencia y mi entrega se hubieran agotado. Lloré, lloré mucho y a pesar de eso, sé que me quedaron muchas lágrimas dentro. Jamás me imaginé que la maternidad sería tan difícil, tan complicada y que estaría tan cansada.  Día a día doy lo mejor de mí y más. Leo cuentos cuando detesto hacerlo, veo dibujos y programas que me aburren hasta el infinito, juego cuando preferiría estar durmiendo, invito el último pedazo de mi alfajor cuando en realidad me lo quería comer todito yo solita. Pero lo hago con todo el amor del mundo, porque tengo la certeza hasta en la última célula de mi cuerpo de que LO VALE.

Luego de la crisis, he tratado de estar en silencio y he buscado en mi interior el aliento y la fuerza para seguir adelante.  Y me encuentro ahora en el proceso de recolectar los pedacitos de energía, amor y paciencia que dejé tirados por toda la casa. La crianza no es para nada fácil, pero sé que tiene sus recompensas, esas que sólo una madre puede reconocer y sentir.  De verdad me estoy dando por completa y más, siempre más, a esta aventura de ser mamá de la Cata.  Doy gracias infinitas por tenerla a mi lado, por todo lo que ella me enseña a diario, por las lágrimas, por las carcajadas, por los abrazos, por los momentos, por absolutamente todo lo vivido.

La maternidad es lo más difícil y fuerte que he experimentado jamás, pero al mismo tiempo es lo más hermoso y lo que más me ha llenado en múltiples niveles, en toda mi vida.


Ahora sí, completa, más serena y repuesta, vuelvo al ruedo, a seguir con todo, entregando todo lo mejor de mí y más. Siempre más.  
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4 comentarios:

  1. Hola Virginia.. no sabes como te entiendo !
    Yo soy mama divorciada ... y tambien me hago esas preguntas.
    Consejo .. no te pongas el traje de super-women algunos dias .... y pide al papa de Cata que se la lleve de paseo un sabado o domingo en la tarde para que puedas dormir o descansar simplemente no haciendo nada ... es reparador ... y te lo mereces !! .. nada de sentirse culpable !!
    Muchas veces lo que mas nos agota es el sentimiento de culpabilidad .......
    Animo !!

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    1. Hola Jez, mil gracias por lo que escribes, tienes razón, debo poner a descansar el traje de super-women más seguido. Imagino lo valiente y fuerte que eres, te mando un fuerte abrazo!!!

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  2. Hola!!!
    Definitivamente todas nos sentimos así, en momentos q quieres reventar y cuentas hasta diez y sonriente le dices a tu hijo: "ya hijito, mi vida asi no!!!, con calma hijo, a ver otra vez vamos a intentarlo"... y en realidad dices caramba la paciencia debería comprarse por toneladas y tener siempre algo guardado para esos momento. Si, necesitamos vacaciones pero el problema es q apenas salimos nos preguntamos si estarán bien?, si nos extrañaran? o si lloraran jajajaja. Así somos las madres... pero siempre salimos adelante, fuerza virginia, si podemos, nos somos super héroes pero las madres los superamos ;)

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    1. Nalu, gracias por comentar y darme ánimos. Hoy ya me encuentro mucho mejor, pero como tú dices es una lucha constante y debemos hacer lo posible por tener paciencia más su reservita por siaca. Te mando un abrazo y un beso :o)

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