6 de octubre de 2015

Amistad en formación: Los amigos de mi Cata y sus papás

Ahora que mi Cata está un poco más grande, se ha vuelto bastante sociable.  Tengo que admitir que siempre me he preocupado por mantenerla entretenida durante la semana yendo a su guardería y a clases de Ballet y los fines de semana mucho más, llevándola a su Taller de Danza Creativa o a algún espectáculo (teatro, cine, taller, etc.)  Siento que al ser hija única (hasta el momento) y al estar rodeada la mayoría de tiempo de personas adultas , se aburre un poco. 

Felizmente los amigos que ha hecho en estos años, son los de su guardería y debido a los cumpleaños, a los talleres que llevan casi todos fuera del nido, los paseos y otras actividades, han tenido la hermosa oportunidad de cultivar la amistad que tienen, incluso con dos niños que ya no acuden a la guardería pero con quienes aún mantenemos contacto. 

La dinámica entre ellos es comparada a la de un terremoto de 9 en la escala de Richter.  Ya te imaginarás, Eco-Lover, cómo se emociona mi Cata cuando le cuento que va a reunirse con sus amigos, la expectativa es alucinante.  Luego al llegar al punto de reunión, todos se alegran, se saludan con beso y abrazo, luego empieza el desborde de energía: todos gritando, todos corriendo, uno quitándole el juguete al otro, todos compitiendo entre ellos, suben, bajan, se golpean, se caen, lloran, pero al final se ríen, disfrutan horrores, se cuidan y se quieren.

Mientras todo esto ocurre, nosotros los papás llevamos a cabo el papel de espectadores la mayoría del tiempo, estando siempre pendientes de ellos en caso de alguna emergencia.  Ya te he contado que soy bastante tímida y que si antes me costaba un poco hacer amistades, luego de la maternidad esto me ha costado mucho más.  Sin embargo, debo confesar que ha sido bastante fácil para mi esposo (otro antisocial) y para mí compartir con los papás de los amigos de mi Cata, es más, me siento súper identificada con ellos y eso hace que me sienta más que cómoda.  Es gracioso ver a las mamás en zapatillas, con jeans o buzos,  con el cabello por lo general amarrado, casi todas con canas al aire y orgullosas de ellas y cargando al hombro una mochila gigante con las cosas de su hijo. Nada glamorosas, pensarás, pero es imposible estar corriendo detrás de tu niño con tacones.  Los papás no se quedan atrás, todos con jeans, zapatillas, con pancita, algunos con canas y siempre con los brazos cruzados mirando de lejos a sus hijos.  El común denominador de las mamás y los papás, además del amor por sus niños, es esa mezcla de cara de cansancio pero con felicidad.

Y las conversaciones que tenemos obviamente giran en torno a nuestros hijos, los planes a futuro, nuestras preocupaciones y a veces hasta nuestras frustraciones.  También están las bromas que sólo entendemos los padres, como cuando los peques van saltando más de diez minutos en la cama saltarina y alguien por ahí dice: “Salta, salta más, así vas a caer privado a las 7”

Es curioso, todo esto también hace que me reconozca como madre.  Y eso me hace feliz.

Son niños buenos, juguetones, pero con un gran corazón.  Y los papás también son muy buenas personas, todos están comprometidos con el bienestar de sus hijos y los aman inmensamente.  Espero de verdad que el grupito tan bonito que se ha formado, se mantenga unido todo el tiempo posible y si no llegara a ser así, que disfruten juntos todo lo que se pueda.  

0 comentarios:

Publicar un comentario