7 de diciembre de 2015

Mi Cata visita su nuevo colegio

Desde que mi Cata nació, mi esposo y yo tuvimos recontra claro el tipo de educación que queríamos para ella.  No queríamos un colegio católico. Sí tenía que ser mixto, con un buen nivel académico, pagable y lo suficientemente abierto para que la ayudaran a extender sus alitas y que también su almita se sintiera libre.  En abril de este año no teníamos muchas opciones, pero entre ellas sí había una que nos encantaba.  Postulamos, fuimos a la entrevista con la Sub Directora y la Psicóloga y esperamos.  Por suerte, mi Cata entró al colegio que nos gustó desde el principio y eso nos dejó muy contentos y tranquilos.

Hace dos semanas la invitaron a que pasara toda la mañana en su nuevo cole con los niños del salón de cuatro años.  Iba a estar ella solita en un salón con varios niños que no conocía, además de estar en un ambiente nuevo, con profesoras a las que nunca había visto en su vida.  Sinceramente estaba media preocupada y hasta angustiada, a pesar de que sé a la perfección que mi Cata es de lo más desenvuelta e independiente, pero igual me quedaba la duda de si iba a reaccionar bien.

La noche anterior dejé todo listo y mi hijita era la más emocionada. Le expliqué cómo sería la logística del día siguiente, le dije que conocería nuevos amiguitos, que compartiría toda la mañana con ellos y le di algunas indicaciones como por ejemplo para cuando desee ir al baño y que para cualquier cosa hablara con la profesora a cargo.     

El día de la visita llegó y la primera en despertar fue mi Cata con una alegría gigante.  La arreglé al toque, tomamos desayuno y tratamos de salir temprano para calcular bien el tráfico.  Durante todo el trayecto la Cata no podía más con la emoción.  Hasta que un poco antes de las 8am, llegamos, lo que nos dio la oportunidad de ver cómo llegaban los chicos, cómo interactuaban y toda la dinámica de la hora de entrada. 

Mi Cata lista para visitar su nuevo cole.
 Sonó la campana y justo se acercó la Psicóloga a recibirnos y a llevarnos al salón en el que se quedaría mi Cata.  Nos presentó a la maestra y a la auxiliar.  La primera se llevó a mi nena a los juegos, donde estaban los otros niños.  Mi Cata saludó a todo el mundo y comenzó a jugar con la arena.  Al ratito ya estaba conversando con dos niñitas y hasta ayudó a guardar los juguetes cuando las maestras llamaron para entrar al salón.  Se acopló al toque y eso me dio algo de tranquilidad.  En la puerta del salón le dije que ya nos íbamos y sin ningún problema se despidió de su papá y de mí y la dejé feliz, sentadita en su pupitre.

Mientras salíamos del colegio, Rolando,  mi esposo me abrazó porque me notó media triste.  Y sí, estaba triste porque mi nena está creciendo, muy rápido la verdad, pero al mismo tiempo me siento alegre y orgullosa de verla tan grandota, tan buena, tan desenvuelta, tan capaz de comerse el mundo. Y claro, el tema de los cambios también te mueve un poco, así no lo quieras. 

Mi Cata al toque hizo amigas y jugó con ellas.
A la hora pactada, regresamos al colegio y luego de una breve espera vimos salir a mi Cata de la mano de su profesora con una sonrisa de oreja a oreja.  La maestra estaba muy contenta, me comentó que mi nena pasó muy bien el día, que había hecho amistad con dos niñitas, que había jugado y que había participado muy bien.  Que todos estaban muy felices y que el próximo año, cuando ya le tocara ir al cole, se la iba a pasar excelente.  Soy una exagerada, pero fue como que el alma me regresó al cuerpo (!).  Mi nena superó exitosamente su primer día en su colegio de niños grandes y quiere volver.

Es inevitable ponerse nostálgica con todo lo que está pasando, pero también es justo y necesario celebrar y felicitarnos.  Nos felicito a Rolando y a mí, porque esta niña maravillosa que es nuestra hija, es fruto de nuestros esmerados cuidados, de las horas interminables de chamba, del día a día, de la gran paciencia, de las risas, del ejemplo, de la enseñanza y más que nada, de nuestro infinito amor. 

¡Y ahora, a esperar a marzo 2016!

4 comentarios:

  1. Hola Virgnia, tengo un bebé de 2 años. Y bueno estoy buscando una opción como la que buscaste para tu nena. Podrías recomendarme que colegio es Waldorf?. Supongo que me sentiré igual el día que Sebas, vaya a la escuela...puede ser exagerado pero ya pienso en ello y siento nostalgía que mi bebé crece muy rápido...gracias!

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    1. Hola Eli, gracias por comentar y sí, verlos crecer es una mezcla de pena con alegría y mucho orgullo. Te cuento que colegios Waldorf en Lima no hay muchos, aquí te paso los nombres de los que encontré a principios de este año:
      http://www.aeci.edu.pe/#
      http://www.colegioillariy.edu.pe/
      http://waldorf-lima.edu.pe/portal/
      http://www.lacasitadejuegos.org/
      Mucha suerte!!!

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  2. Felicitaciones, es lo que dices tu hija es fruto de los cuidados, de los valores impartidos, de los ejemplos, de la enseñanza. Sólo queda confiar en lo que se les enseña y soltarlos para que enfrenten nuevos retos. Así es la vida, etapas que terminan y etapas y nuevos retos que empiezan...

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    1. Muchas gracias por lo que comentas Lourdes. La crianza es difícil y a veces dura, más que nada al principio, pero con paciencia y amor hemos logrado que nuestra nena esté preparada para enfrentar con éxito todos los cambios que se avecinan y estamos muy contentos de todos sus logros. Te mando un abrazo!

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