30 de marzo de 2016

Cuida a tu mascota de manera ecológica


Creo que a todos nos gustan los perros y/o gatos y por eso, es muy posible que tengas a uno o más de ellos en casa (¡yo tengo a tres!).  Y si es así, estoy segura que se han convertido en un miembro más de tu familia ya que uno puede llegarlos engreír y a adorar y lo mejor de todo es que ellos nos quieren de la misma forma.  Sin embargo, aunque te resulte difícil de imaginar, el cuidado de tu mascota repercute directamente en el planeta, como todas las actividades que realizamos diariamente.

Con muy pocos cambios y un poco de esfuerzo podrás mejorar los hábitos con tu mascota de manera ecológica y responsable:

¿Por qué tener una mascota?

Nos brindan amor incondicional, además que nos ayudan a reducir el estrés y la ansiedad.  Tener un animalito en casa trae muchos beneficios a los niños ya que ayudan a disminuir la probabilidad de que tu peque sufra de enfermedades respiratorias y los ayuda a ser más responsables con los seres vivos.   Por último, gracias a tu perro estás obligado a salir de tu casa y dar un paseo todos los días de su vida.

17 de marzo de 2016

¿Por qué Día Mundial Sin Carne?

El Día Mundial Sin Carne (Meat Out Day según su nombre original en inglés), es un evento internacional promovido por FARM (Farm Animal Reform Movement), que ha crecido explosivamente desde su primera celebración en 1985. 

Es la campaña más grande del mundo para educar a las personas a involucrarse en una dieta libre de crueldad y sin violencia, exponiendo al público sobre lo múltiples beneficios y las bondades de una dieta basada en los vegetales,  sin ingredientes de origen animal, mientras se promueven alternativas a la carne y lo lácteos.  Así mismo, este día nos invita a reflexionar acerca de lo que significa su consumo respecto al bienestar de los animales, la salud de las personas y la conservación del planeta.


15 de marzo de 2016

¿Qué es “Consumir Responsablemente”?

Cuando llegamos a un supermercado a hacer las compras nos ponemos a merced de estas grandes cadenas que nos “orientan” sobre qué comprar y qué no.  En ese momento, un consumidor regular elige un producto por su marca, apariencia, funcionalidad y precio.  Pero te has preguntado alguna vez si ¿realmente necesitas lo que compras? o ¿por qué compras o consumes un determinado producto o servicio en lugar de otro? y por último ¿conoces alternativas de compra sustentables? 

Justamente es eso lo que hace un Consumidor Responsable: saber lo que necesita y por qué lo necesita, asume con responsabilidad sus elecciones de compra.  De esta manera te conviertes en agente de cambio real en los hábitos de consumo, no sólo de ti y tu familia, sino de la sociedad.  Tu poder puede llegar a influir en las formas de producción y la manera de actuar de las empresas que nos brindan los productos o servicios que consumimos.  Al comprar un producto debemos tener otras cuestiones en mente, debemos estar informados sobre las empresas detrás de las marcas, qué tipo de prácticas económicas realizan, cómo tratan a sus empleados, de donde son originarias y todo esto se puede saber prestando especial atención al empaquetado y a las etiquetas del producto.


10 de marzo de 2016

Algunas reglas tácitas que debe haber entre padres


Mi niña que con cuatro años es muchísimo más sociable que yo, me ha llevado a tener que compartir con sus amigos y también con los padres de estos niños.  Lo bueno de todo esto es que la camaradería siempre ha existido tanto en adultos como en niños y esto se ha dado ya que entre los padres existen ciertas reglas, de las que nunca hemos conversado (ya que se sobreentiende que son válidas), pero que están ahí.

Hace poco que nos encontramos todos en un parque, hice una nota mental de las normas que deberíamos tener en consideración todos los padres cuando estamos con niños y aquí la comparto contigo, Eco-Lover:

1 de marzo de 2016

Hoy sólo fue diferente

 Subo al segundo piso especialmente para  verte.  Hace tiempo que no hacía eso,  subir sólo para verte.   Te vi desde lejos  recostada en tu cama y te saludé entrando  a tu cuarto. 

 No sé qué me pasó pero tan pronto crucé  la puerta me convertí en niñita otra vez y  me recosté a tu costado. 

 Me saludaste y me hiciste campito como pudiste y nos quedamos medias abrazadas yo dándote un poco la espalda. 

 Te pregunté cómo estabas y me  comenzaste a contar que estabas bien, a pesar de todo, que felizmente tenías suerte porque siempre te cuidaban y te trataban muy bien. 

Me preguntaste por mi esposo, siempre tú tan conversadora y también preguntaste por mi hijito.  Te dije que estábamos bien, que mi esposo estaba trabajando y que tenía una niña, no un niño.