11 de agosto de 2016

¿Sabes qué comen tus hijos?

Mi Cata comiendo croquetas de verduras
Si nosotros como padres nos esforzamos para que nuestro hijo vaya al nido o a la escuela limpio y bien peinado, lo perseguimos para que se lave los dientes y no nos importa gastar un montón de plata cuando le compramos un juguete, ¿no deberíamos poner la misma cantidad de energía, dinero e interés en algo tan importante como su salud y su alimentación?

El sobrepeso, la obesidad y el consumo constante de alimentos procesados y altos en grasas, así como el tomar bebidas azucaradas, son la principal causa de diabetes tipo 2, de hecho el 80% de los casos tienen su origen en ellos.  Además también pueden sufrir de dermatitis, problemas respiratorios, intolerancias alimenticias, alergias y un montón de problemas médicos más.

Pero, ¿dónde está el origen de esta situación? Pues en el deterioro de los hábitos alimenticios saludables desde la niñez.  La mayoría de las veces, los niños sufren este tipo de afecciones por carencia de nutrientes y exceso de tóxicos y es que por desgracia, ahora último un niño sabe qué muñequito viene en la merienda feliz, pero nunca ha escuchado de la existencia de los guindones o rechaza el trigo o jamás han probado una leche vegetal.

Los hábitos de alimentación empiezan desde casa, nuestros niños imitan todo lo que hacemos, por lo tanto, debemos empezar por nosotros mismos, enseñándoles a comer de manera sana.

Entonces, ¿por dónde empezar? Siempre te he dicho que el cambio se logra de a pocos y yo los he ido aplicando tal cual con mi nena de 4 años.  Ella hasta ahora se ha ajustado muy bien a las nuevas alternativas, las acepta casi sin problema e incluso las disfruta.  El que sufre un poco es mi esposo, pero bueno, por mejorar la salud, no le va a quedar otra.  Aquí comparto contigo algunos alimentos que solemos ofrecerles a nuestros hijos y las alternativas por las que he optado en casa:

Leche de vaca: básico para todas las madres y presente de manera obligatoria en todos los hogares, sin embargo, cada vez hay más estudios que determinan que se trata de un alimento pro-inflamatorio que desequilibra nuestra inmunidad desde la infancia. No es necesario tomar leche para tener niveles óptimos de calcio, más bien es la leche la que dificulta la buena absorción de calcio.  Tema aparte y del que en algún momento me ocuparé son las leches en fórmulas o de crecimiento, llenas de azúcar y de componentes que alteran a nuestros peques. ALTERNATIVA: Leches vegetales (almendras, coco, avena, etc.)

Cocoa o endulzantes de “chocolate”:  suele tener muy poco de cacao. Es una amalgama de aditivos y azúcar.  ALTERNATIVA: cacao orgánico, en polvo.

Galletas y cereales: gluten, azúcar y grasa hidrogenada. ALTERNATIVA: Cereales andinos, avena orgánica, galletas artesanales.

Pan de molde: hasta 30 aditivos sintéticos mezclados con harina de trigo refinada o gluten que es una proteína muy difícil de metabolizar en nuestro organismo, provocando alteración del sistema inmune, causando las conocidas alergias cutáneas. ALTERNATIVA: panes artesanales o de la panadería del barrio.

Salchichas: saborizantes, trifosfatos, jarabe de maíz, restos de carne, entre otros ingredientes dañinos. Lee este artículo para que sepas por qué los niños deben dejar de consumir estos productos.  ALTERNATIVA: salchichas veganas o en todo caso, eliminar por completo el consumo de este producto.

Spaguettis y macarrones: pasta elaborada con cereales refinados, rica en gluten y muy pobre en nutrientes. ALTERNATIVA: pasta libre de gluten.

Arroz: el arroz blanco tiene un escaso valor nutricional. ALTERNATIVA: arroz integral.

Productos Congelados (nuggets, papas fritas): todo frito, procesado, con preservantes y con poco valor nutricional. ALTERNATIVA: nuggets caseros (ver receta aquí), papas fritas caseras (ver receta aquí).

Yogurt: exceso de lactosa, grasa, aditivos y muchísima azúcar. ALTERNATIVA: Yogurt elaborado de manera artesanal.

Jugos, gaseosas, aguas con sabores: azúcar, agua y casi nada de fruta. Cero valor nutricional.  ALTERNATIVA: agua fresca y si es posible, alcalina.

No olvides Eco-Lover, de ofrecerle verduras, fruta fresca, carne blanca, de preferencia ecológica, legumbres, semillas, frutos secos.   Definitivamente no es tarea fácil cambiar este tipo de hábitos, pero es necesario hacerlo para que nuestros peques crezcan fuertes y saludables.  El ejemplo y la constancia son la base para llevarlos a cabo.  No olvides que siempre puedes acudir a un nutricionista para que recibas una mejor orientación.

Y ya sabes, elige los alimentos por su valor nutricional, no por marketing.

¡A seguir trabajando por una maternidad sostenible!


Mamá de Mente Verde

0 comentarios:

Publicar un comentario