18 de abril de 2017

Mamá con sordera selectiva


Estoy convencidísima de que el convertirme en madre me ha traído súper poderes y habilidades que antes no tenía.  Uno de ellos y tal vez el que más valoro es el de la sordera selectiva.

CASO 1
Acordamos con unos amigos en que ellos llevan a mi Cata y a su nena al cole en las mañanas y yo las recojo a la salida.  Las dos niñas son unas loritas hermosas, además cantan, gritan y a veces hasta se pelean.  Todo esto puede estar pasando en el asiento trasero del carro mientras yo voy manejando en medio del tráfico, tranquila e imperturbable. Mi salvación: una buena dosis de mi música favorita.  No es que no les preste atención, mi cerebro está programado para guardar la calma y sólo ponerme en alerta en determinado momento.  Si nada de lo anterior sucede, sigo mi camino animosa y contenta.

CASO 2
Mi suegro, que es bien conversador me está contando de su última salida con sus amigos del Adulto Mayor. En ese mismo momento, mi Cata me comienza a contar sobre un problema que tuvo con una amiga del colegio.  Ninguno guarda silencio para dejar que el otro hable, los dos hablan al mismo tiempo sin importarles que el otro está hablando también y los dos me hablan a mí. Obviamente, dejo de escuchar a mi suegro y le doy prioridad a mi hija.  Sin embargo, también he tenido situaciones en las que, con una habilidad que sólo los súper héroes de Marvel podrían tener, logro escucharlos a ambos, sigo atentamente lo que me cuentan, les contesto y les sigo la conversación, al mismo tiempo. ¡Soy lo máximo!


CASO 3
En el carro vamos adelante mi esposo y yo y en la parte de atrás por lo general van mi Cata y mi suegro.  Yo me encierro en mi burbuja, siempre con buena música y me pierdo mirando la calle o el paisaje.  Al ratito comienzo a sentir a mi esposo un poco fastidiado. Luego, su malestar es tan grande que no puedo seguir evitándolo y le pregunto “¿qué pasa?”.
“Hablan mucho y al mismo tiempo” Refiriéndose a los dos pasajeros de atrás.
“¿Y?” Le pregunto de nuevo.
“Estoy manejando, ¿puedes hacer algo?”
Y es sólo en ese momento que noto a mi Cata cantar y al abuelito hablar sin parar.  Trato de explicarle a mi esposo que así es mi vida, que mi habilidad es aprendida, pero él no quiere saber nada de eso y se molesta.

CASO 4
Cuando la gente habla por hablar. Cuando te dan un consejo que tú no has pedido.  Cuando quieren imponer una idea sobre la tuya. Cuando critican tu manera de criar o de hacer las cosas. Me ha pasado miles de veces desde que nació mi Cata.  Al principio te choca, te molesta, te incomoda, pero luego con alguito de práctica te vuelves una experta.
¡Sordera selectiva querida Eco-Lover! Es una herramienta que te ayudará a vivir en el mundo de la maternidad sin sobresaltos y te mantendrá cuerda.  Porque la ignorancia es atrevida y porque nadie sabe más que tú, lo que tu hijo necesita.

Cuéntame, ¿tú también sufres de sordera selectiva?, ¿con cuál de estos cuatro casos te identificas más?


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